Siempre he creído profundamente en todo lo que he hecho, con una pasión algunas veces consumidora (y egotítica) pero al final de cuentas, efectiva. Debo confesar con todo el orgullo del mundo que me siento muy contento de haber escrito así de sincero con mis sentimientos en aquel tiempo. Sin embargo, no creo que sería el tipo de asuntos y/o episodios que escribiría ahora. Considero que forma y fondo, continente y contenido, significante y significado, expresión, texto y discurso están directamente ligados al contexto y circunstancias que rodean al autor, y mi situación actual ha variado muchísimo.
Cierta nostalgia me invade, pero así mismo la certeza de que como seres humanos el reto diario que debemos afrontar es el de MADURAR, de mejorar, de reinventarnos aunque sin dejar de lado nuestra esencia. Aquello que somos en privado y sin ropa, sin maquillaje ni aditamentos. El pasado nos marca, pero también nos cimenta, nos brinda la perspectiva y la fuerza interna necesaria para seguir adelante con nuestra vida, con nuestros sueños…
Finalmente, madurar no se trata de “encartonarse” o dejar las emociones en un cajón, junto a fotos amarillentas; sino más bien de modular ciertas actitudes, sin el perder el norte, ni la frescura y menos la originalidad…
Quiero compartir con ustedes algunos de estos antiguos posts:
PD: Felices Fiestas Patrias? A celebrar nuestra independencia??? No estoy tan seguro...








LYA DIVINA! 
